Aceptación y Conformismo

En la vida encontraremos situaciones imposibles de cambiar;

Se rompe nuestra relación, se acaba un ciclo laboral, tenemos alguna diferencia con alguna persona de nuestro entorno, o incluso alguna situación peor.

El otro día entrevisté en mi programa de radio a un chico de unos 30 años que en plena post adolescencia, sufrió una gravísima enfermedad por la que los médicos no le daban esperanza, hoy en día afortunadamente está fuera de peligro por completo. Mientras me estaba explicando su experiencia, me comento:  “ Sergio, sinceramente, si volviera atrás, volvería  a pasar lo mismo”. Me dejaron perplejo sus palabras, pero le entendí perfectamente.

En mi caso pese a no a haber estado nunca en una situación de peligro vital, también volvería a pasar por mis peores momentos, porque gracias a ellos, hoy soy consciente de lo que soy y puedo ayudar y acompañar a muchas personas en cualquier tipo de proceso y esto me hace tremendamente feliz. La vida de este chico cambió por completo, el aprendizaje y la experiencia y fuerza que obtuvo de pasar una fase tan impactante en su vida le hizo coger conciencia de quien era él y que podía hacer por los demás.

He de confesar que durante la grabación del programa, mi compañera y yo estábamos atónitos escuchándolo, creo que es la entrevista donde menos preguntas hemos hecho, porque este ser humano de por sí, nos daba toda la información que queríamos saber sin tener que plantearle nada, creo que solamente nos miraba y ya respondía antes que las preguntas se formaran en nuestras mentes.

Seguro que os estáis preguntando que también hay otras personas que pasan por procesos vitales y no acaban de manera tan afortunada como este chico, y os diré que sí, que es verdad, pero he podido ver con mis propios ojos y sentir con todo mi corazón otros procesos donde la persona a aceptado su momento y me faltan palabras para explicar lo transformadora que ha sido la experiencia para la persona y para los que estuvimos a su alrededor.

Por su puesto creo que en estos casos tan difíciles y complejos desde cualquier punto de vista es casi imposible prever como puede responder una persona antes de que pasen, aunque por otro lado creo que estaréis de acuerdo conmigo que son grandes ejemplos de aceptación.

No obstante, en la vida diaria tenemos muchos momentos donde podemos ver si realmente estamos aceptando lo que sucede o no.

La aceptación es un acto de valentía, es un saludo cordial al reto que la vida nos pone y por nuestro lado le miramos a los ojos con respeto y con coraje. Es hacernos conscientes completamente de aquello que está pasando y esta consciencia nos energetiza completamente para asumir el camino que la vida nos plantea.

La aceptación esconde un milagro dentro de ella, esconde un regalo que pocos ven, solo los valientes que no se enojan con dicha realidad, solo los que ganan a su propio ego, los que luchan la batalla contra sí mismos, con esa vocecita que nos dice que eso no quiere que sea así, aunque así sea.

Hacernos conscientes es ir a favor del síntoma no en su contra, normalmente cuando sucede algo que no nos gusta nos intentamos revelar contra ello, nos peleamos, sale dentro nuestro ese niño consentido que le cuesta madurar que no acepta  que no pueda hacer algo, llora y patalea.  No aceptar una situación nos lleva al sufrimiento, a una batalla perdida de antemano, algo con lo que nunca debimos luchar porque lo que es, es y no se puede hacer nada cambiar un hecho, pero si una realidad. También es un gasto de energía y fuerza inútil y nos deja estáticos.

Por otra parte, si os hablo de la aceptación, tengo que presentaros a su peor enemigo; el conformismo. El conformismo es el demonio personificado, que al igual que este hace con lo divino, se disfraza de aceptación para no ser reconocido. El conformismo se le reconoce por que nace desde una falta de autoestima y autoridad sobre uno mismo, no mira a la cara al problema si no que baja la mirada y se doblega ante él. Al igual que la aceptación energetiza a la persona el conformismo hace lo contrario, te deja anulado, apático, indiferente y aislado de la vida. En el conformismo también hay un terror al fracaso, normalmente provocado por que nos pensamos que ganar la batalla a un hecho que es hecho, es simplemente el aprendizaje y el cambio que ello provoca en uno mismo, y no cambiar el hecho de por sí.

En resumen podríamos decir que la aceptación es el camino que nos abre la sabiduría de la experiencia de la propia vida, desde la valentía y el reconocimiento y el conformismo nos lleva a la resignación por medio de la comodidad, nos anula y nos deja castigados dentro de nuestra zona de confort.

2018-01-25T15:20:23+00:00