Diferencia entre tristeza y depresión

Muchas personas me preguntan la diferencia entre tristeza y depresión. Incluso detecto que en ocasiones se suele denominar a estos dos estados equivocadamente, con lo que ello provoca y supone.

Es importante saber diferenciar entre ellos para identificar de qué manera hemos de actuar de forma responsable en estas dos situaciones.

La tristeza es una emoción primaria, junto con la rabia, la alegría y el miedo. Es una emoción que normalmente es creada por una situación de dolor intenso que ha ocurrido en nuestra vida; una muerte, una separación, un diagnostico grave, pero también puede aparecer por un cambio de época, o incluso por procesos hormonales o menstruales. Es una emoción que se asocia con lo oscuro y la introspección, con el recogimiento, y es así, porque es lo que necesitamos en ese mismo momento y las emociones nos ayudan a eso; nos dan la información sentimental necesaria para que procesemos un estado determinado y que podamos transitarlo y continuar con nuestra vida.

Es importante gestionar esta emoción ya que si perdura en el tiempo y no se trabaja sí que puede dar paso a estados depresivos, que hablaré de ellos más adelante del video.

Hago un pequeño paréntesis porque siempre que hablo de emociones me preguntan por la alegría, si la alegría al ser una emoción también puede ser mal llevada y la respuesta es que sí, se puede convertir en un patrón evitativo de otras emociones y también forma parte de trastornos importantes como la bipolaridad, que se caracteriza por estados polares muy extremos de alegría y tristeza.

No obstante, es muy común evitar las emociones, por miedo a vivir el dolor emocional que provocan y socialmente no están asimiladas; es muy común ahora que es época de navidades, personas que te pregunten: ¿qué tal?  ¿Todo bien, no? Y la respuesta asociada a esta pregunta es: “si, todo bien, todo estupendo”, aunque estemos mal por dentro.

No es común ver a alguien que le pregunten: ¿cómo estás? Y te diga: “triste… “Y si es así. Lo más normal es que te lleven a tomar unas cañas o de compras, pero poca gente te acompañará a que transites un estado de tristeza.

Hay un dicho que dice que “las personas necesitamos terapeutas porque no tenemos buenos amigos”, y en parte es verdad, aunque sea desde un punto de vista de lo inconsciente. Pero hemos de reconocer que en esta sociedad, muchas veces cuando vemos a alguien triste salimos corriendo como si tuviera la peste. Seguramente porque a nosotros también nos cuesta conectar con nuestra tristeza, o tenemos procesos pendientes que vivir bien guardaditos en nuestra mochila y no queremos que la tristeza de otro nos recuerde que los dejamos allí abandonados.

Pero como comentábamos antes la tristeza tiene un “para que”, y el movimiento que provoca en nosotros también. La energía de la tristeza es, como dicen los orientales, una energía Yin, se puede identificar porque carece de energía, no hay tensión en los músculos faciales, las funciones corporales así como los latidos cardiacos se vuelven más lentos, y las funciones mentales se ralentizan, todo ello ¿para qué? Para conseguir el propósito que en ese momento necesitamos, y que antes comentaba; el estar con uno mismo, el recogimiento, y el mirarse dentro de sí, y resolver todo aquello que ha causado dolor o pérdida.

Y ¿a dónde nos lleva este camino? Pues nos lleva a un estado positivo, a ver las oportunidades nuevas que nos da la vida. El ego cuando es mirado se derrumba, y hay una muerte simbólica de esa expresión egótica que no nos dejaba vivir el proceso. Así que podemos mirar al dolor y la pérdida con amor, a aceptar el estado y abrirnos de nuevo a la vida.

La armonía, aceptación y evolución para mí son tres palabras claves de una tristeza bien transitada y positivizada.

¿En que se confunde y donde se encuentran la tristeza y la depresión?

La depresión es un síndrome, y como tal se compone de un conjunto de síntomas, entre ellos la tristeza, pero también el agotamiento, a culpa, la apatía, la falta de concentración, el sentirse inútil, el insomnio e incluso la irritabilidad o rabia que es otra emoción.

Estoy seguro que muchos procesos de tristeza que habéis podido experimentar no tenían ninguno de estos otros síntomas, es decir, yo puedo estar triste, sin sentirme agotado, o sin sentirme inútil, pudiendo dormir bien, incluso sentirme optimista y así un largo etc.

La depresión se da en el tiempo y no aparece de un día para otro, es un proceso que se va formando, en parte, por la no gestión de diferentes emociones que pueden surgir durante la vida, y también por un exceso de pasado, entre otras muchas cosas.

Tanto la depresión como los procesos de tristeza se pueden acompañar terapéuticamente, pero como he dicho al principio hay que saber identificarlos y separarlos.

Conozco muchos casos de personas que toman antidepresivos y nunca han estado deprimidas, hay algunos que están prescritos por médicos de cabecera y se obtienen de manera fácil. También conozco personas que están auto medicándose con Prozac desde hace años, este antidepresivo está subscrito para un periodo de unos 6 meses aproximadamente. También hemos de tener en cuenta que todo este tipo de medicación solamente tiene una acción limitada y siempre ha de acompañarse de un proceso terapéutico. Normalmente los antidepresivos realizan una recaptación de serotonina, lo que nos hace sentir más bien, pero el conflicto interno de la persona no lo resuelve, por eso normalmente suelen tratarse de manera crónica en muchas ocasiones, incluso podría afirmar que también hay una sobre-diagnosticación.  La necesidad que tiene esta sociedad de sacarse las cosas de encima sin tener que pensar o analizar demasiado es obvia y la de algunas empresas por que nos mediquemos habitualmente también.

2018-01-05T11:40:39+00:00